CINEMATRIX: La Visión, de Hildegard Von Bingen

STAFF: Matrix Noticias/Canal Matrix HD/Por: Ximena Arellano/Redacción/Colaboración: Vanessa Rivera de la Fuente / @DivinaFeminista  

Fotograma de “La Visión”  de Margaret von Trotta
Fotograma de “La Visión” de Margaret von Trotta

Es una de mis teólogas y personajes favoritos de la historia y esta película la representa de manera muy justa, sin exagerar en su cualidad de santa, ni escatimar en describir su enorme talento, agudo intelecto y capacidad visionaria.  Hildegard von Bingen, mujer del siglo XII que encontró entre los muros del convento la luz para avanzar en las ciencias religiosas y también en las humanas. Guiada por sus visiones celestiales y por un sentido común inusual, se nos presenta como una defensora de los derechos y valía de la mujer y también de la primacía del amor sobre otros intereses mundanos.

Una mujer capaz de los mayores sacrificios por amor a Dios y a la humanidad, con una exquisita sensibilidad para la música o para la medicina natural… pero también con arranques de orgullo y un sentido posesivo con el que parece apropiarse de la joven Richardis, o una falta de tacto y prudencia para tratar a Jutta. Su relación con Richardis ha sido descrita de naturaleza lesbianaRichardis von Stade, una mujer más joven que era su asistente personal, su alma gemela y su favorita. Ya sea que hayan sido o no íntimas físicamente, las acciones de Hildegard sugieren que era lesbiana en el sentido de que su interés principal era el amor por las mujeres.

Esta película tiene la ventaja de  permitir que Hildegard, quien encontró su misión en la vida a los 42 años, hable por sí misma, mediante el uso de un guión basado en sus propios escritos y una banda sonora llena de su música. Nos acerca a esta mujer culta y santa, y nos muestra su firmeza para llevar a cabo la misión divina de escribir sus visiones. Un convencimiento que la llevó a enfrentarse a clérigos y costumbres de su época —con algunas reformas en la regla benedictina, como construir su propio convento y separarse de los monjes—, a entrevistarse con nobles y obispos, y llegar incluso hasta el mismo Papa o el emperador Barbarroja.

Margaret von Trotta hace hincapié en el aspecto feminista sobre el religioso, resaltando la fuerte personalidad de la protagonista frente a las presiones recibidas por los distintos poderes, y recreando artísticamente un mundo que salía de los temores milenaristas entregándose a la oración y a la penitencia. Luces y sombras de una mujer y de un entorno de privilegios durante la Edad Media en Europa.

CINE MATRIX: Esposas y Concubinas: Poligamia y Dominio Masculino en la China Imperial

STAFF: Matrix Noticias/Canal Matrix HD/Por: Ximena Arellano /Redacción/COLABORACIÓN: Vanessa Rivera de la Fuente/ @DivinaFeminista 

Gong Li protagoniza esta pelicula, cuyo nombre original es “La Linterna Roja” en alusión al farol que se ubicaba al frente de la casa de la concubina elegida.

Una provincia china. Comienzos del siglo XX. La película se ubica en la China de los años 20, durante la era de los señores de la guerra, años antes de la guerra civil china. Una joven de rara belleza (Gong Li) llega, por un camino montañoso y solitario, a una casa imponente. Es una especie de mansión-fortaleza. En Occidente le diríamos ‘castillo’. La joven fue comprada para ser la cuarta esposa del amo de la fortaleza. Debió abandonar la universidad. Al morir su padre, la madrastra le dijo que ya no podía mantenerla. Le ofreció una disyuntiva: ser la esposa única de un pobre o ser una esposa más (en realidad una concubina) de un rico. Eligió lo segundo.

El señor ni siquiera la eligió. Su hombre de confianza se la compró a la madrastra. Al ingresar a la casa del amo, las esposas-concubinas lo primero que pierden es su nombre propio. Desde el momento en que penetran al gineceo, se las reconoce por el número de llegada a la mansión: primera concubina, segunda, tercera, y así sucesivamente. La universitaria es la cuarta. Cuando haya más, seguirá la secuencia numérica. He aquí la primera pérdida de poder: estas mujeres son despojadas de su identidad.

Curiosamente tampoco se pronuncia, en la película, el nombre propio del señor. Pero amo, en esa casa, hay uno solo, en cambio concubinas, varias. El señor, más que una persona es la representación del poder. Aunque también él –como veremos más adelante- está expuesto al poder de los demás. En cuanto a las mujeres, es importante que quede claro que ya no son dueñas de sus vidas. Por consiguiente tampoco son dueñas de sus nombres. El nombre propio nos identifica, nombrarlas significaría reafirmarlas como personas.

De acuerdo a Esther Diaz, la película china Esposas y concubinas, de Zhang Yimou, puede leerse como una representación estética de los minuciosos mecanismos  del ejercicio del poder. Incluso de aquel poder que, a primera vista, parece omnímodo, pero que, en realidad, interactúa con otras fuerzas, dejando así al descubierto los dos polos de los vectores de poder. Una manera de “graficar” el poder es imaginarlo como una flecha con dos puntas, es decir, con una punta en cada uno de sus extremos. Pues quien ejerce poder quiere imponer su voluntad al otro (una de las puntas), pero el otro puede resistir (he aquí a la otra punta). Cuando el poder se ejerce de esta manera, hablamos de “relaciones de poder”. En cambio, cuando una de los polos está saturado, por exceso de poder o autoritarismo, hablamos de “relaciones de dominio”. Toda relación de dominio es una relación de poder, pero no toda relación de poder es una relación de dominio.

Lee el análisis completo de esta película, desde la perspectiva del género y el poder, hecho por Esther Díaz, Aqui