Publican polémica foto de Peña Nieto posando con una camiseta que ‘hace referencia’ al caso Iguala

STAFF:Matrix Noticias/CanalMatrix HD/Por: Melissa Hernandez/Por: Redacción/ Con informacion: RT Actualidad

El equipo estadounidense de béisbol Los Ángeles Dodgers ha sido fuertemente criticado por una sesión de fotos en la que estuvo presente el mandatario mexicano, Enrique Peña Nieto, y en la que uno de sus jugadores le entregó una camiseta con el número ’23’, informa ‘Latinos Post‘.

Obviamente no fue una acción violenta, pero muchos aficionados se han ofendido debido a la situación por la que atraviesa México por casos como el de los 43 estudiantes desaparecidos en Iguala. Precisamente los fans han vinculado el número ’23’ de la camiseta que lleva el nombre de Peña Nieto con el número de los jóvenes que desaparecieron el pasado mes de septiembre en el estado mexicano de Guerrero.

Última carta del normalista asesinado a su esposa: “Me voy y no sé si regrese”

STAFF:Matrix Noticias/CanalMatrix HD/Por: Andrea Martinez/Por: Redacción/ Con informacion: RT Actualidad

Facebook / Julio César Mondragón Fontes
Facebook / Julio César Mondragón Fontes

Julio César Mondragón, uno de estudiantes torturados y asesinados el 26 de septiembre en Guerrero, antes de partir a estudiar a Ayotzinapa se despidió de su joven mujer y de su hija recién nacida en una carta: “Me voy y no sé si regrese”.

Para convertirse en maestro como su esposa, Marisa Mendoza, el joven partió del Distrito Federal, donde ambos vivían con su hija, con destino al estado de Guerrero e ingresó a la Normal Rural de Ayotzinapa, contó la viuda en un homenaje luctuoso organizado por el Centro de Derechos Humanos Fray Francisco de Victoria para ayudar a la familia del normalista, que quedó en la orfandad tras la trágica muerte de Julio César, informa el portal proceso.com.mx.

Vivir en la distancia era muy duro para los jóvenes esposos, pero Julio César siempre hacía todo lo posible para luchar por el bienestar de su familia y soñaba con estudiar. La última vez que se reunieron, Julio le dejó a Marisa una carta de despedida, llena de amor, pero con un rastro de graves preocupaciones por su destino, como si presintiera que algo malo le iba a pasar. Marisa leyó el mensaje de su amado esposo en la ceremonia.

“Esta no es una típica carta de despedida, me atrevo a decirte que nunca me olvides, no olvides que te amo con toda mi humildad. […] Dile a mi hija que su papi la quiere mucho, aunque para mañana ya no esté, cuídala mucho, dale amor como yo quería darle a chorros. […] Me voy y no sé si regrese. Tengo mucho miedo por mis sueños, pero quiero que sepas que a donde yo vaya, tú y la bebé también irán […]. Pase lo que pase aprieta el paso y no agaches la mirada para que tus esperanzas nunca se caigan […]”.

Julio César Mondragón fue asesinado el 26 de septiembre, cuando un grupo de policías reprimió la protesta de los estudiantes de la Escuela Normal Rural de Ayotzinapa. El cuerpo del muchacho fue identificado inicialmente por las prendas que llevaba, ya que su rostro fue desfigurado por sus torturadores.

Búsqueda de los normalistas en México revela historias de muertes ocultas

STAFF:Matrix Noticias/CanalMatrix HD/Por: Andrea Martinez/Por: Redacción/ Con informacion: RT Actualidad

REUTERS / Henry Romero
REUTERS / Henry Romero

Los 43 estudiantes de Iguala no fueron los primeros en desaparecer en México, pero su caso ha desatado una avalancha de nuevas acusaciones. El suceso ha permitido revelar otras historias dolorosas y muertes ocultas.

Según ‘The Washington Post’, antes de la desaparición de los normalistas en el estado de Guerrero, mucha gente había tenido demasiado miedo a la Policía para denunciar las desapariciones. El mes pasado, tan solo siete padres asistieron a la primera reunión en el sótano de una iglesia católica mexicana donde se reúnen los familiares de los desaparecidos. 

Pero a medida que creció el escándalo nacional sobre los estudiantes, el tamaño de las brutalidades se hizo más evidente. Decenas y luego cientos de personas empezaron a ir a las reuniones en la iglesia de San Gerardo, que se ha convertido en el lugar de encuentro de un movimiento ciudadano que recorre colinas y campos en busca de los restos de los estudiantes.

Todas las autoridades participaban, por eso nadie pudo venir a denunciar los crímenes

“Vivo pensando todo el tiempo: cuando estoy comiendo, me pregunto si mi hijo está comiendo. (…) No sé si está sufriendo, si tiene hambre. Me imagino muchas cosas”, dijo Guillermina Sotelo Castañeda, cuyo hijo, César, desapareció en agosto del 2012.

Con poca fe en su Gobierno, padres, voluntarios y trabajadores de derechos humanos han tomado la iniciativa para catalogar los crímenes. Más de 400 personas del estado de Guerrero han venido a dar testimonio sobre sus familiares desaparecidos.

“Todas las autoridades participaban, por eso nadie pudo venir a denunciar los crímenes”, aseguró Miguel Ángel Jiménez, coordinador de un grupo que trabaja en la iglesia. Según sus palabras, muchos más todavía tienen demasiado miedo como para denunciar.

NOTA ESPECIAL: Silenciosa desaparición de 400 niñas-adolescentes en Edomex

STAFF:Matrix Noticias/CanalMatrix HD/Por: Andrea Martinez/Por: Redacción/ Con informacion: Fátima Monterrosa/Especial InsurgentePress

Ecatepec, Edomex.- Este ha sido un año de sentimientos más intensos que el terror. Todos los días y, a cualquier hora se registran desapariciones de niñas-adolescentes. Hasta hoy la Procuraduría General de Justicia del Estado de México (PGJEM) reconoce 400 casos, aunque la impresión general es que existen más en el cinturón inhóspito que forman los municipios de Ecatepec, Tecámac, Chimalhuacán y Nezahualcóyotl.

Los testimonios de familiares de las víctimas coinciden por separado en un nuevo esquema que han utilizado las bandas criminales para enganchar a las niñas de formas inmaduras a través de redes sociales. Pareciera una extraña versión, pues es evidente que las desapariciones forzadas o secuestros han estado ahí durante años.

Claudia Rodríguez García, madre de una adolescente relata la desgracia que sufrió su familia con la desaparición de Karla Patricia Aguirre Rodríguez una mañana soleada de otoño.

“Ella desapareció un día domingo en la mañana, no sé si fue 15 ó 16 de noviembre, pero fue un día domingo… pido que nos ayuden, si saben algo de ella”, exclama afligida por el desasosiego que tenía entonces al no saber el paradero de su hija.

Karla vivía con su familia en la Unidad Habitacional Valle de Ecatepec. Ella salió de su casa sin avisar a nadie de su partida el pasado 16 de noviembre.

La historia de Karla parece ligada a la de muchas adolescentes que han desaparecido dejando una carta a sus padres con una frase recurrente. ‘No me busquen’, una ausencia que ha resultado inexplicable para las familias.

Las cartas han servido de pretexto a la ineficiencia de la PGJEM que no ha logrado frenar la lluvia de desapariciones forzadas.

La Procuraduría de Justicia del Estado de México (PGJEM) registra entre sus estadísticas 400 casos de adolescentes desaparecidas en 2014. Todas, son originarias de Ecatepec, Tecámac, Chimalhuacán y Nezahualcóyotl

Dilcya García subprocuradora de la PGJEM contra la Violencia de Genero, confirma la estadística fría de adolescentes entre 12 y 17 años desaparecidas.

” 400 que en este momento no se encuentran localizadas y que estamos buscando”, dice.

¿De este año?

“De este año”, afirma.

La hipótesis de la PGJEM para estos casos ha sido que los delincuentes utilizan las redes sociales para contactar a las adolescentes y posteriormente llevarlas a otras entidades.

“A través de las redes sociales, del Facebook, de diversos chats públicos, Xbox. Así empiezan a cazar a su víctima para diversos fines.

“Puede ser, por supuesto para trata de personas, puede ser un fulano, obsesivo, loco, que quiere involucrarse sentimentalmente con una persona, puede querer la venganza de algún familiar de esa adolescente.

“Puede ser captada por temas de narcotráfico”, afirma.

De las 400 niñas desaparecidas este año ¿cuántas han sido contactadas a través de redes sociales?

“Te digo que yo creo que al menos el 70 por ciento”, asegura.

Para, García no existen dudas que las redes sociales ahora juegan una mala pasada a las familias de las víctimas. Algo que parecía un ocio menor sin riesgo se ha convertido en una trampa mortal para ellas.

“Dentro de las redes sociales, se encuentra toda la vida de los chavos… meten todo, entonces ahí, puedes ver cuales son sus necesidades, cuales son sus sueños, cuales son sus carencia.

“Quienes buscan captarlos a través de redes sociales, empiezan a estudiarlos, hacen un entorno social de manera paciente e incluso empiezan a proveer diferentes discursos con ellos, hasta que encuentran el adecuado que los va a atrapar.

“Terminan creyendo que se están yendo por su voluntad, cuando en realidad su voluntad esta absolutamente viciada a través de un tema de sometimiento.

“Creen en muchas ocasiones que van a cierta realidad que les pintaron y en realidad van a otra por completo”, deduce García.

Las redes han interrumpido la inocencia de medio millar de niñas en esta empobrecida y abandonada región de la entidad que recibe el mayor presupuesto del País. Los padres examinan las cartas y cada una de las cosas que dejaron las adolescentes en busca de huellas o pistas en su desesperación por recatarlas.

“Nos dijo que le habían ofrecido un trabajo, en el cual era de edecán y demostradora, por su cuerpo que tenía, le quedaba muy bien ese trabajo, que le iba a ir muy bien.

“Por toda la situación que se estaba presentando le dijimos que no hiciera caso a los mensajes ni nada, porque era mentira y que muchas veces se las llegan a llevar con mentiras.

“Encontramos una carta en la mesa en la que escribió: que, ella se iba porque le habían ofrecido un trabajo, que era un cambio de vida para bien, nos dijo que no hiciéramos escándalo ni nada, que ella se iba por su propia cuenta”, recuerda abatida Claudia Rodríguez García.

Eso, abrió más dudas a los padres que decidieron emprender la búsqueda de Karla usando redes sociales. A través de su cuenta de Facebook enviaron un mensaje para alertar sobre los peligros que corría.

Para su sorpresa, recibieron una grabación con la voz de Karla.

“Bueno, papá pues no te preocupes. Mira, yo estoy bien, ya llegue a Morelos, pues estoy muy bien, la verdad, aquí, me están tratando bien y pues eso de que es prostituta y edecán y que me fui a Tijuana no es cierto, es Morelos, papá.

“Y por favor ya dejen de hacer escándalos, tarde o temprano los voy a ver… Si Dios me lo permite, por favor déjenme vivir mi vida en paz”.

Claudia García Rodríguez reflexiona sobre el mensaje. “Siento que es una persona que la manipula, ella no respondería de esa forma a sus padres, aunque para nosotros era importante saber que seguía viva”.

Los padres continuaron bajo su cuenta y riesgo—sin apoyo de las autoridades— la búsqueda de Karla hasta dar con su paradero en una casa en Naucalpan, Estado de México.

Un hombre la mantenía retenida a la espera de poder trasladar hacia la frontera norte del País. El delincuente escapó, mientras Karla se reencontró con su familia.

Pero más allá de ese caso excepcional, el resto de las familias siguen teniendo un hueco abierto en las casas a la espera de sus hijas. Esa es la historia de Syama Paz Lemús de 16 años de edad, igual de dolorosa que la de Karla.

Ella desapareció un día lunes 27 de octubre. Vivía con sus padres y abuelos en la colonia Polígono 2, en el municipio de Ecatepec, a 6 kilómetros de distancia de la casa de Karla.

“El día 27 de octubre a partir de las 5 de la tarde ya no tuve contacto con mi hija.

“Llegamos a casa, ella no estaba, la empezamos a buscar, empezamos a llamar a amigos, nadie sabía absolutamente nada de ella.

“Ella deja una nota en la que dice que se va por su voluntad, pero que no la busquemos, porque no la vamos a encontrar”, narra Neyda Lemus Cisneros.

Syama tenía una cuenta en Facebook y gustaba jugar Xbox durante largas horas, nunca descubrió el fondo de las sombras, ni que quienes seguían su perfil eran en su mayoría de hombres.

“Nos había comentado de una amenaza, de que había tenido amenazas por vía de Facebook, primero y después por Xbox.

“Parece ser que bloquearon a esta persona en Facebook. Después la vuelve a contactar por el Xbox, a lo que ella guarda algunas conversaciones del Xbox, en un archivo, las amenazas están muy, muy, fuertes, en el aspecto de que le decían, que sino se iba con esta persona, la iba a hacer pagar, que se iba a arrepentir”, denuncia Neyda Lemus Cisneros.

Syama cursaba el cuarto semestre en la vocacional 3 del Instituto Politécnico Nacional en Ecatepec, debido al paro de labores en su escuela permanecía sola en su casa, pues sus padres y abuelos salían a trabajar.

“Las versiones de los vecinos es que un carro se estaciona afuera de la casa, se baja un chico, todo de negro, pero con la cara cubierta, tocan pero no se percatan si esa persona entra o que pasa con ella.

“Después de unos minutos, otra vecina ve que abren la puerta y que ya estaba afuera un carro estacionado, al momento de que abren, sacan dos bolsas negras grandes y a mi hija la sacan por el otro lado.

“A mi hija se le escapa la perrita, no sé cómo estuvo, me dicen los vecinos, ella la quiere alcanzar, la alcanzan y la meten al carro, ya de ahí nadie sabe decir absolutamente nada”, comenta.

La cuenta de Facebook de Syama fue desactivada luego que la familia interpuso una denuncia y se echó andar la Alerta Amber; su pérdida ha enloquecido de dolor a sus padres.

Los familiares han pegado su fotografía en las calles para solicitar información sobre su paradero, en esa búsqueda han encontrado a otros padres que arrastran un sentimiento más intenso que el terror.

“Hemos sabido de dos niñas que también no están en sus casas, parece ser que fue el mismo modo, e igualmente sus cuentas de Facebook están bloqueadas”, comenta Neyda Lemus Cisneros.

¿Qué similitud tienen con el caso de Syama?

“De que dejaron o llamaron a sus casas diciendo que no las busquen porque ellas van a estar bien, es lo mismo que termina la nota de mi hija, es lo mismo que nos han dicho las mamás de estas personas, que no las busquen, o que les han llamado que no las buscan, voy a estar bien”, frunce el rostro con una eterna amargura.

En una marcha, en Ecatepec, Neyda Lemus Cisneros conoció a Genoveva Ortiz, quien busca a su hija Alizet de 14 años de edad. La adolescente estudiaba en el Distrito Federal.

“Se desapareció mi hija, de la escuela ya no regresó, y hasta ahorita sigo sin saber de ella y pues la estoy buscando porque necesito saber en donde está y con quien está.

“Estudiaba tercer grado de secundaria y a diario salíamos de aquí de casa para irnos a trabajar. Yo trabajo y ella a la escuela y de regreso nos veníamos las dos, raramente ella se adelantaba para tirar la basura o avanzarle a su tarea”, asegura Genoveva Ortíz.

Alizet desapareció el pasado 3 de noviembre, ese día, ella se regresó sola a su casa, en la Colonia 19 de Septiembre, en Ecatepec, a 12 kilómetros del perímetro del domicilio de Syama. Desde entonces su familia no ha tenido tranquilidad.

“Me encuentro un cuaderno con una nota nada más, en donde me dice que se va y que no la busque. Más bien pienso que estaba amenazada porque unos 15 días antes yo la noté triste y trate de acercarla a mi pero estaba negativa, muy negativa.

“Yo me acercaba a ella cuando estaba en la computadora y cerraba las ventanas, no, nos permitía ver, con quién se comunicaba”, dice Genoveva Ortíz.

Genoveva interpuso una denuncia ante la Procuraduría de Justicia del Estado de México, del Distrito Federal y de la General de la República y ninguna instancia ha emitido una Alerta Amber para agilizar su búsqueda.

Ella mantiene un vilo de esperanza, recurrió a redes sociales para tratar de ubicar su paradero, pero en su mente también existe un presentimiento oscuro sobre el destino de su hija.

“El Facebook hasta ahorita no lo podemos abrir porque no nos permite el acceso”, señala Genoveva Ortíz.

Las organizaciones no gubernamentales han detectado que las adolescentes desaparecidas tienen historias y aspectos físicos similares.

Para David Mancera Figueroa, presidente Solidaridad con las Familias, Ecatepec, las bandas del crimen organizado seleccionan el perfil de las víctimas antes de las desapariciones forzadas.

“Son niñas morenas, delgadas, ojos grandes, pelo semi largo a la espalda o al hombro, delgaditas, traen un patrón en el que están desapareciendo a las niñas.

“Estamos hablando de una red de trata de personas y trata de personas en todas las modalidades”, indica.

En este inhóspito cinturón del Estado de México, los ojos de las muertas parecen observar a los vivos. Ahora brotan cuerpos mutilados de mujeres en el Canal de la Compañía que pasa por Ecatepec.

La Procuraduría de Justicia del Estado de México reconoce que en el dragado del Rio de la Compañía han sacado restos humanos. La mayoría mujeres.

¿Cuántos corresponderían a humanos?

“Hasta este momento los que nosotros tenemos como presumiblemente, pudiesen llegar a ser humano, son 31. Todavía nosotros en este momento, no podemos saber si son de hombres, si son de mujeres, si son de una persona o son de varias porque esto nos lo va a machar directamente el ADN”, justifica Dilcya García, subprocuradora contra la Violencia de Genero.

¿De los restos óseos que encontraron en el gran canal ya identificaron a uno?

“Solo a uno, solamente a uno, pero esto nos da la esperanza de que vayamos a identificar a alguien más”, alega García.

Parece que la ley en el Estado de México resulta un asunto tedioso para los funcionarios, mientras que las familias buscan día tras día sin descanso, y sueñan noche tras noche como evitar que la oscuridad eterna caiga sobre las niñas-adolescentes desaparecidas.

Investigadores de la UNAM y la UAM tiran versión del gobierno peñista sobre Ayotzinapa

STAFF:Matrix Noticias/CanalMatrix HD/Por: Andrea Martinez/Por: Redacción

Toda vez que el Equipo Argentino de Antropología Forense (EAAF) aclaró que no fue testigo del hallazgo de los fragmentos de huesos recuperados del basurero de Cocula, Guerrero, cuyos resultados confirmaron la identificación de Alexander Mora Venencio, uno de los 43 normalistas desaparecidos; este jueves, científicos de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) y de la Universidad Autónoma de México (UAM) refutaron la información de la Procuraduría General de la República (PGR) de que los estudiantes fueron incinerados en este paraje.

El procurador general de la República, Jesús Murillo Karam, señaló que el 6 de noviembre, de acuerdo con los detenidos Agustín García, ‘El Chereje’; Juan Osorio, ‘El Jona’; y Patricio Reyes, ‘El Pato’, los jóvenes habían sido quemados en Cocula. Murillo Karam afirmó que los restos de dientes estaban en tal estado de calcinación que se deshacían al tacto; en un intento de dar por concluida la búsqueda con vida de los 43 y las exigencias de la movilización nacional e internacional por Ayotzinapa.

Su versión fue desmentida horas después con fundamento en el pronóstico del tiempo: en esos días de septiembre se habían registrado lluvias. Asimismo, el 7 de diciembre, el EAAF informó que fue convocado por la PGR para la identificación de los restos, una vez que ya habían sido recuperados y que la bolsa en cuestión se encontraba abierta.

De acuerdo con la síntesis del informe de más de 20 páginas elaborado por los investigadores de la UNAM y de la UAM, “el peso promedio de los restos cremados para mujeres y hombres adultos en promedio son respectivamente: 1.8 kilogramos y 2.7 kilogramos. Usualmente los residuos están formados por cenizas y huesos de diferentes colores dependiendo de las temperaturas de cremación.

“Actualmente en la India, la cantidad de leña requerida para realizar la cremación completa de un cuerpo humano en promedio oscila entre 500 y 600 kilogramos. La duración del procedimiento es de aproximadamente 6 horas, de acuerdo con el director de la ONG, Mokshada en Nueva Delhi, el investigador Anshul Garg”, se indica en la investigación.

Asimismo se explica que “si los cadáveres se hubiesen quemado con puras llantas, para reducirlos a los restos mostrados por la PGR, se hubiesen necesitado alrededor de 995 (novecientas noventa y cinco) llantas de autos de pasajeros para cremar 43 cadáveres. Por cuanto cada llanta pesa alrededor de 10 kilogramos, de los cuales 7 son equivalentes a gasolina, y 2.5 se deben a alambres de acero”, dijo Jorge Montemayor, investigador titular del Instituto de Física de la UNAM.

Si así hubiese sido, no hay evidencia de charcos de residuos de llantas, tampoco fueron visibles columnas de humo.

De igual manera, los residuos de huesos y cenizas de leña pesarían “333 kilogramos, de los cuales 116 corresponderían a restos humanos. Ese material se podría empacar en 12 bolsas con aproximadamente 25 kilogramos”.

Por lo que “dónde y por quién se compraron las 33 toneladas de troncos, dónde los choferes y macheteros que se requirieron para bajar la carga en la parte superior del basurero”.

En caso de que se hubiesen incinerado 43 cuerpos en “crematorios modernos de una funeraria o instalación que cuente con ellos”, la cantidad de combustible necesaria es de 2 mil 291 toneladas de gas, “de acuerdo con el Departamento de Sustentabilidad, Medio Ambiente, Agua, Población y Comunidades del Gobierno de Australia”.

“Es imposible que hayan sido quemados en Cocula, y la autoridad está en un serio problema porque si no se quemaron en Cocula, ¿quién los quemó y en dónde se quemaron?”, reiteró Jorge Montemayor en conferencia de prensa.

La síntesis del informe puede ser consultada aquí: http://www.cencos.org/comunicacion/cientificos-desmienten-a-pgr