Columna Invitada: El hombre, lobo del hombre

STAFF:Matrix Noticias/CanalMatrix HD/por: Redacción/Por: Igel Co San.

Hace unos días en Naucalpan, Estado de México se prohibió la presentación de espectáculos de animales vivos en los circos, me dio mucho gusto enterarme de la noticia.Junto con los municipios deTlajomulco y Zapopan,del Estado de Jalisco y el Estado deQuerétaro son propuestas en beneficio de la vida y el respeto a los animales que se establecen en el país.Este tipo de propuestas han sido incluidas en proyectos de leyes en países como Grecia, a medias, Austria e Inglaterra que prohíben los circos con animales salvajes. Sin embargo faltan muchos pasos por recorrer el largo y tortuoso camino por la reivindicación de los derechos a la vida y la naturaleza. El tiempo nos obliga a hacer una profunda reflexión sobre nuestro pasado, nuestro presente y nuestro futuro respecto a nuestro rol en la naturaleza y la vida.
Desde los albores de la prehistoria, desde antes de que aparecieran los primeros prehominidos en escena los animales nos han acompañado, algunos como fieles amigos, otros como feroces depredadores. En el largo recorrido por la prehistoria y la historia especies han sucumbido y otras han surgido, todas han ocupado su lugar en el espacio y tiempo al igual que en el corazón y en la mesa del hombre.
En un principio fisiológicamente los prehominidos estaban diseñados para llevar una dieta herbívora e insectívora, pero en su lucha ante la adversidad y por lógica evolución se vio en la necesidad de cambiar su dieta para convertirse en carnívoro. De esta forma se ensancha la ruptura armónica con las especies que le rodean. De ser presa se convierte en cazador. De aquella remota época solo nos quedan dos pares de caninos y la milenaria herencia de una pulsión irreverente hacia la violencia, la sangre y la muerte.
Desde su paso de nómada a sedentario, establecer las primeras concentraciones humanas, que llevaron a la fundación de las ciudades y las civilizaciones, el hombre ha usado a los animales como mascotas, como diversión y para sacrificio.En la antigüedad, antes de que se iniciara la historia, los animales tenían un lugar muy especial en el entorno, la cosmogonía y el afecto del hombre. Al establecerse el sedentarismo se inicia una relación más cercana con los animales, se convierten en acompañantes, defensores, ayudantes en las jornadas laborales y como parte fundamental de su alimentación. En la construcción de los mundos mágicos, deportivos y esotéricos ocupan lugares importantes, son portadores de sabiduría y de poderes protectores, en varias civilizaciones son elevados a la altura de dioses, además su forma es usada para copular con las hijas del hombre. Elementos tan importantes dan protección y cobijo al representar constelaciones, sus virtudes son tomadas en cuenta como guardias zodiacales, al colocar a Afrodita o Venus, que será conocida como el signo de virgo y salvaguardar su virginidad Apolo (sagitario) es encomendado a esta tarea, las virtudes de los animales le acompañan en esta encomienda: toro, león, carnero, cangrejo, representan la bravura, la ferocidad, la inteligencia y la lealtad. En las nuevas religiones son convertidos en medios y vínculos con los poderes extraterrenales, con el paso de los siglos el objeto de sacrificio es cambiado a objeto de explotación.
El circo donde las peleas son dedicadas a dioses, a la vez, se institucionaliza en el Imperio romano como un medio para consolidar los puestos políticos, entre más sangrientas y espectaculares resultan las peleas se vuelven memorables y de esa forma garantizan la reputación del patrocinador o candidato, poco importa el sufrimiento de esclavos y diversas especies. En esta época se establece una extensa red comercial para buscar y transportar animales de lejanas regiones, esta actividad, que se llevó a cabo por más de mil años, quedó perpetuada hasta nuestros días. El “oficio” del circo se justifica como una actividad de diversión y esparcimiento, se ha enraizado en la mayoría de las culturas y es visto como una actividad legal y sana, al igual que otras actividades donde “trabajan” con animales se minimizan las denuncias de maltrato animal.
En esta parte es necesario preguntarnos ¿desde cuándo se rompió nuestra relación animalista? Me atrevo a afirmar que esta relación animalista se diversifica desde antes de que el hombre evolucione como homo sapiens, al iniciar el proceso civilizatorio se inicia a la par un proceso retrograda, solo de esa forma podemos explicarnos parte del maltrato a los animales que se ha convertido en un abuso cultural de una especie sobre las demás, de esta forma podemos entender porque se dan actividades deleznables como la “fiesta” taurina y las pamplonadas; la matanza de delfines en Finlandia o de leones en África como iniciación de la hombría; la caza, primitiva actividad irracional dondeestúpidamente tratan de que se le vea como un deporte honorable, cuando en realidad buscan justificar un crimen, es inhumano tomar partes de la víctima como trofeos o recuerdos, diversidad de pieles, colmillos y patas de elefantes, aletas de tiburones, en la mayoría de los casos estando vivo el indefenso animal; es vergonzoso y frustrante pertenecer a una especie que, además de disponer de la vida de seres indefensos, abusa sexualmente de ellos, zoofilia con animales de granja o con las hembras de los grandes primates. Todos estos asesinatos y aberraciones sexuales en realidad se pueden catalogar como distorsiones mentales, es ridículo justificar su existencia con base a mezquinos intereses mercantiles, económicos o culturales.
En la visión neoliberal, donde se cosifica todo y todo tiene un valor económico, la industria de explotación, carente de ética, ha crecido exponencialmente y se ha diversificado: en la industria alimentaria las condiciones de vivencia y sacrificio de los animales es despiadado e inmisericorde; este abuso irreflexivo se manifiesta también en la fabricación de cosméticos y la farmacéutica, no importa se apliquen drogas, se mutilen o se destacen perros, gatos o ratones, el absurdo principio del negocio redituable y la ignorancia e insensibilidad de los usuarios los convierte, a la vez en cómplices de esta múltiple victimización a los animales.
San Francisco de Asís, entre otros, retoma sentimientos olvidados y refuerza o redimensiona la conceptualización del Renacimiento al recordarnos la animalidad humana y desmitificarnos como seres superiores, en un acto de sorprendente claridad retoma el concepto primigenio de que, a pesar de todo, somos animales y en el paso por la vida somos compañeros de otras especies, eleva este pensamiento al grado que deberíamos vernos como hermanos. Jacques Cousteau y Carl Sagan nos dejan un legado en el que no existe la superioridad humana sobre las demás especies, al contrario si la razón nos diferencia no debe ser para abusar de ellas, es para tomar conciencia de nuestra responsabilidad y velar por la seguridad, tanto de nuestros semejantes como de las especies que nos acompañan en este viaje por la vida.
Sin embargo ¿qué es lo que lleva al hombre a disponer de la vida de otro ser vivo? ¿En qué parte de la historia y nuestra identidad cómo seres humanos racionales se fractura el vínculo de semejanza con otras especies? ¿Por qué al consumar estas cobardes felonías no se ve a los ojos de la víctima? Me atrevo a especular que es un desmedido coraje a la imagen primigenia, porque al mirar a los ojos de nuestros pares encontramos el espejo donde nos vimos por primera vez, ese espejo donde nos conocimos amorosamente, la mirada de nuestra madre.
La vida es el mejor regalo que tenemos, ser felices y vivir en armonía con nuestros hermanos de diferentes especies y la naturaleza es lo menos que podemos hacer en este viaje sin retorno.