Apoyo a las mujeres rurales contribuye al desarrollo: FAO

STAFF:Matrix Noticias/CanalMatrix/CimacNoticias/Por: Masiel Fernández Bolaños

CIMAC Noticias
CIMAC Noticias

INTERNACIONAL
Apoyo a las mujeres rurales contribuye al desarrollo: FAO
Ellas son fundamentales para la seguridad alimentaria
 
Roma, 20 jun 13 (Cimacnoticias/PL).- El tema de género es una prioridad para la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO), ya que toca de manera transversal cada uno de sus objetivos estratégicos, subrayan expertos de la institución.
 
De acuerdo con reportes de ese organismo mundial, actualmente mucho de la producción de alimentos básicos se obtiene del trabajo de las mujeres en diversos países del orbe. Este tema se abordará en la Conferencia de la FAO en esta capital italiana, del 15 al 22 de de junio.
 
Según estudios, las mujeres representan una parte significativa de la fuerza laboral agrícola en muchas naciones, pese a que las condiciones de desigualdad en las que trabajan y viven atentan contra su productividad y aporte a la seguridad alimentaria.
 
Ellas constituyen más del 40 por ciento de la mano de obra agrícola de los países en desarrollo, e incluso hasta 70 por ciento en algunos.
 
A ello se une el hecho de que son consideradas fundamentales para el desarrollo de las zonas rurales y de las economías, pues a menudo trabajan más horas que los hombres y son quienes se ocupan del cuidado de las y los niños, las personas adultas mayores y las y los enfermos.
 
Aunque su aporte resulta evidente, la mayoría de las mujeres rurales labora en inferioridad de condiciones y afronta más obstáculos para acceder a servicios públicos, protección social y oportunidades dignas de empleo.
 
La FAO plantea que si las mujeres tuvieran el mismo acceso a los recursos que los hombres podrían incrementar los rendimientos agrícolas, ya que cuando son empoderadas económica y socialmente se convierten en agentes de cambio a favor del crecimiento, el progreso social y el desarrollo sostenible.
 
Asimismo pueden aumentar su productividad entre 20 y 30 por ciento, elevar la producción y, en última instancia, liberar del hambre a millones de personas.
 
Por tal motivo, especialistas opinan que potenciar la igualdad en el acceso de ese grupo poblacional a los insumos (semillas, herramientas, fertilizantes), a la educación y a los servicios públicos, contribuiría significativamente a lograr la seguridad alimentaria y una mejor nutrición para toda la población.
 
En dicho entorno, varias instituciones reiteran la importancia de impulsar iniciativas orientadas a mejorar la seguridad alimentaria y nutritiva, incrementar los ingresos, fomentar el liderazgo y la participación en las instituciones rurales, y crear una política medioambiental más responsable a nivel nacional e internacional. Todo ello en aras de avanzar en la igualdad de género.

Las mujeres votan más, pero acceden menos al poder

STAFF:Matrix Noticias/CanalMatrix/CimacNoticias/Por: Anayeli García Martínez

CIMAC Noticias
CIMAC Noticias

POLÍTICA
Las mujeres votan más, pero acceden menos al poder
Definen comicios y su representación política aún es insuficiente
 
México, DF, 20 jun 13 (Cimacnoticias).- La consejera presidenta del Instituto Electoral del Distrito Federal (IEDF), Diana Talavera Flores, aseguró que aunque las mujeres definen las elecciones no son representadas en los cargos de elección popular ni en los puestos de toma de decisión, lo que limita la igualdad entre los sexos en el ámbito político.
 
Al presentar la colección de ensayos “Equidad de género y democracia”, la consejera electoral explicó que a 60 años de la conquista del derecho al voto femenino, las mujeres padecen un déficit de representación en los cargos públicos.
 
Expuso que un obstáculo en el camino hacia la equidad de género es la desigualdad en la participación política, pues sólo en el Distrito Federal en las últimas cuatro elecciones para elegir diputaciones locales, hubo un déficit de representación femenina.
 
Explicó que las mujeres definen las elecciones, pues según datos electorales, en los comicios del 2000 las capitalinas aportaron el 55 por ciento del voto; en 2003 el 56 por ciento; en 2006 y 2009 el 55 por ciento, y en 2012 el 53 por ciento.
 
En cambio, señaló, en el 2000 ellas sólo obtuvieron el 33 por ciento de las curules en la Asamblea Legislativa del Distrito Federal (ALDF), la misma proporción en 2003; el 24 por ciento en 2006, el 27 por ciento en 2009, y 33 por ciento en 2012.
 
Otro dato que revela la falta de representación femenina es que de las mujeres provino el 55.7 por ciento de los votos totales en la elección de diputados federales local de 2009, pero apenas ganaron el 26 por ciento de los escaños en San Lázaro.
 
Diana Talavera agregó que en 2012, cuando se renovó la Cámara de Diputados, las mujeres aportaron el 52 por ciento de los votos, pero sólo obtuvieron el 37 por ciento de las curules.
 
Con esta evidencia, la consejera electoral recalcó que más allá de la reivindicación de género, la participación equilibrada de mujeres y hombres en todos los ámbitos es un indicador fehaciente del vigor democrático, del desarrollo humano y de menores desigualdades sociales.
 
“Mientras más activa e influyente sea la participación ciudadana, mayor solidez, legitimidad y capacidad de diálogo tendrán los poderes públicos”, dijo.
 
Explicó que como lo han mencionado otros organismos, para alcanzar una participación equilibrada entre los sexos el voto debe ser una realidad universal, y deben implementarse cuotas de género de al menos 30 por ciento, así como aplicar con rigor acciones afirmativas, y equiparar los salarios de mujeres y hombres que realizan las mismas funciones.
 
La consejera dijo que además es necesario contar con marcos normativos y voluntad política para incluir la perspectiva de género  en las instituciones y en la agenda pública, por lo que los institutos electorales también tienen una tarea en este tema.
 
Señaló que en los ensayos publicados por el IEDF, el Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación y la Suprema Corte de Justicia dejan en claro que las normas son un instrumento en la promoción de los derechos políticos de las mujeres.

Columna Invitada: ¿Qué se oculta detrás de las clases medias?

STAFF:Matrix Noticias/CanalMatrix/CimacNoticias/Por: Carmen R. Ponce Meléndez/ @ramonaponce

CIMAC Noticias
CIMAC Noticias

COLUMNA INVITADA
Monedero
¿Qué se oculta detrás de las clases medias?
 
Según Inegi en el país, por cada 100 personas 59 –más de la mitad– son de clase baja, tan sólo 1.7 pueden considerarse de “clase alta” y 39 son de clase media; en el ámbito rural disminuye al 26 por ciento de la población. Un retrato de la amplia desigualdad imperante, una sociedad polarizada.
 
Inegi considera 33 millones de personas en la clase media para el ámbito urbano y 11 millones para el rural.
 
VER GRÁFICA AQUÍ
 
 La distancia que existe entre lo que Inegi llama clases medias, altas y bajas es abismal. Se puede medir fácilmente en dos indicadores: escuelas públicas o escuelas privadas, y el gasto de 4 mil 400 pesos en consumir alimentos y bebidas fuera de casa al trimestre, aproximadamente mil 467 pesos mensuales (2010).
 
Esta cantidad es un poco menor a los mil 329 pesos que el Consejo Nacional de Evaluación de la Política de Desarrollo Social (Coneval) considera como el umbral de pobreza rural, pero inferior a los 2 mil 124 pesos mensuales de la pobreza urbana.
 
La canasta alimentaria urbana –a precios de 2012– tiene un costo de mil 101.45 pesos, significa que la clase media gasta mensualmente en alimentos fuera de casa un poco más de lo que cuesta una canasta alimentaria urbana y prácticamente el doble del costo de una canasta alimentaria rural, y ni hablar del gasto en alimentos fuera del hogar que tiene la clase alta.
 
Por ejemplo, los altos funcionarios de la Comisión Nacional de Derechos Humanos tienen autorizado como gastos de representación en alimentos 3 mil pesos diarios, aproximadamente 90 mil pesos mensuales.
 
Prácticamente 12 veces más del valor mensual de la canasta de alimentos rural, y más de los 6 mil pesos de salario mensual promedio de las mujeres trabajadoras.
 
Una pequeña muestra de las enormes desigualdades que existen en el país entre “clases sociales”, eso sin considerar las diferencias que prevalecen en el contenido “interclases” de las canastas alimentarias básicas y no tan básicas.
 
Son clases altas muy ricas, representan absoluta minoría, acompañadas de clasemedieros pobres y clases bajas muy, pero muy pobres.
 
Hay que especificar que el estudio no contiene información de género; sería muy importante conocer las características de los hogares jefaturados por mujeres. A juzgar por sus ingresos laborales, pocos hogares feminizados están en este segmento medio.
 
Bastaría cambiar la variable “educación pública” por educación privada para que el porcentaje de población considerada como clase media disminuyera drásticamente. Los precios de las guarderías oscilan entre 2 mil 500 y 5 mil pesos mensuales.
 
Una familia de dos adultos con dos niños menores de 4 años tendría que pagar por lo menos 5 mil  pesos mensuales, con el agravante de que prácticamente no hay guarderías públicas.
 
Para la primaria el panorama no es mejor. El Liceo Francés tiene en este nivel una colegiatura mensual de 8 mil a 10 mil pesos.
 
Unicamente el 5.9 por ciento de las trabajadoras percibe ese nivel de ingresos; el promedio del ingreso laboral son tres salarios mensuales. ¿Dónde quedó la clase media, tema central del estudio de Inegi?
 
En cuanto a los activos fijos (vivienda), el documento revela que en la mayoría de los hogares que están en la “media” la adquirieron o la están pagando con créditos sociales lejos, muy lejos de los préstamos de usura que otorga la banca privada, donde difícilmente son sujetos de crédito hipotecario; es vivienda de interés social.
 
Las variables consideradas son: un hogar compuesto de cuatro integrantes, los hijos asisten a escuelas públicas; cuentan al menos con una computadora; gastan 4 mil 400 pesos en consumir alimentos y bebidas fuera de casa al trimestre.
 
Uno de sus integrantes está inserto en el ámbito formal de empleo, principalmente en el sector privado (¿qué pasa con las y los informales?). Quien encabeza el hogar tiene educación media superior y su estado civil es casado; la información procede de la Encuesta Nacional de Ingreso y Gasto de los Hogares.
 
Aún con estas consideraciones, en una larga década (2000 a 2010) este sufrido segmento de la población nacional sólo creció un reducido 4 por ciento.
 
*Economista especializada en temas de género.