Violencia obstétrica:martirio común para las mexicanas

STAFF:Matrix Noticias/CanalMatrix/CimacNoticias/Por: Adriana Franco Rosales

CIMAC Noticias
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SALUD
Violencia obstétrica: martirio común para las mexicanas
La ejercen todas las instancias de Salud; no hay denuncias

México, DF, 9 jun 13 (Cimacnoticias).- A pesar de que son muchas las mujeres que han vivido la violencia obstétrica, son pocas las que conocen este término y menos quienes la denuncian, porque es una práctica tan común que se ha “normalizado” en las instancias del Sector Salud.

A sus 24 años, Alma ha tenido tres experiencias de parto muy distintas entre sí. La primera fue cuando tenía 14 años. En un hospital público recibió buena atención. Cuatro años después, tuvo a su hijo en el Hospital General de México, donde la violencia obstétrica que vivió puso en riesgo su salud.

Alma narró a Cimacnoticias que los practicantes de ese hospital le realizaron tan mal una episiotomía (incisión en el perineo para agrandar el orificio vaginal y facilitar el parto), que tuvieron que deshacer la costura para que una doctora la volviera a coser, y todo sin anestesia.

Además le dejaron mal acomodado el útero, pero se aguantó el dolor. Por la forma en que la habían tratado prefirió aguardar a que su esposo la llevara a un hospital particular. Cuatro horas después le dieron el pase de salida y a su hijo lleno de sangre y aún con la placenta, ya que las enfermeras aludieron que no tuvieron tiempo de bañarlo.

La violencia obstétrica, como la que vivió Alma, es una violación a los Derechos Humanos (DH) de las mujeres, como muestra el informe “Omisión e indiferencia, derechos reproductivos en México”, que publicó el Grupo de Información en Reproducción Elegida (GIRE).

TRATO DESHUMANIZADO

De acuerdo con GIRE, la violencia obstétrica se genera en la atención institucional del embarazo, parto y puerperio (40 días posteriores al alumbramiento), que brindan los servicios de salud, tanto públicos como privados, y se divide en dos: física y psicológica.

La psicológica incluye el trato deshumanizado, grosero y discriminatorio cuando las mujeres piden asesoría o requieren atención, que va desde regaños, burlas, ironías, insultos, desinformación e indiferencia, hasta amenazas y humillaciones.

Ante este trato, en los últimos años ha tomado fuerza el concepto de “parto humanizado”, un modelo que tiene como objetivo que las mujeres vivan esta experiencia como un momento placentero, donde la mujer sea sujeto y protagonista del parto.

La violencia obstétrica física es cuando se realizan prácticas invasivas y se suministran medicamentos que no están justificados por el estado de salud de las mujeres, o cuando no se respetan los tiempos ni las posibilidades del parto biológico.

Es decir, cesáreas innecesarias, episiotomías, inducciones al parto a través del uso de oxitocina, uso de anestésicos, prácticas de rutina como el rasurado del pubis (tricotomía), enemas evacuantes, monitoreo fetal, y en el caso más extremo esterilizaciones forzadas, temporales e incluso definitivas.

MALA ATENCIÓN

La tercera vez que Alma se embarazó, a los 21 años, tenía tanto miedo de ser atendida en un hospital público que prefirió pagar uno particular. El trato fue muy distinto, dice, mucho más humano, pero la obligaron a someterse a una cesárea.

“Yo no quería cesárea, quería parto normal, pero me dijeron que si la niña nacía mal, si le faltaba oxígeno y presentaba consecuencias cerebrales sería mi responsabilidad. Tuve que aceptar.

“Ya todo mundo hace cesáreas; en los hospitales públicos porque es más fácil y en los privados porque te cobran más. Te ponen mil pretextos y como no sabes de ginecología no te puedes defender”.

GIRE destaca el incremento desproporcionado de los nacimientos por cesárea en México, que se ubica como cuarto lugar a nivel mundial con el 38 por ciento, cifra que asciende a 44 por ciento en  esta ciudad y en hospitales privados llega hasta el 90 por ciento.

Aunado a ello, mediante solicitudes de acceso a la información, documentó el número de cesáreas en el Sistema Nacional de Salud (SNS), y descubrió que el mayor porcentaje se encuentra en el Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS), con el 51 por ciento.

Seguido del Instituto de Seguridad y Servicios Sociales de los Trabajadores del Estado (ISSSTE) con 40 por ciento, y por último la Secretaría de Salud federal (Ss) con 25 por ciento.

Estas cifras contravienen la recomendación de la Organización Mundial de la Salud (OMS) que indica que la tasa de cesáreas debe ser como máximo de entre 10 y 15 por ciento de los nacimientos.

Por otra parte, GIRE menciona que en el extremo de la violencia obstétrica física sobresalen casos que revelan estrategias abusivas, como obtener la autorización para esterilizar a las mujeres o colocarles un dispositivo intrauterino durante la labor de parto.

La esterilización forzada está prohibida en la Ley General de Salud y en 19 leyes de salud locales. También está tipificada como un delito en el Código Penal Federal y en ocho códigos penales de las entidades, con sanciones como arrestos, multas y clausuras de nosocomios.

DAÑOS A LA SALUD

Diana tiene 25 años y dos hijos, una de cuatro años y otro de siete meses. En el primer parto la atendieron en el Hospital de la Mujer, en el que refiere que el trato fue cálido, y que incluso el doctor le cantaba a su bebé para que se moviera.

Pero la segunda ocasión que parió, acudió al Hospital Regional Primero de Octubre porque su esposo estaba afiliado al ISSSTE, donde la atención que recibió puso en riesgo su vida y la de su hijo.

Diana contó a Cimacnoticias que en ese hospital la sobremedicaron durante una semana para inducirle el parto, lo que le provocó una parálisis parcial e intentaron enviarla a su casa para deslindarse de responsabilidades.

Sin embargo, su suegra impidió que esto sucediera porque tenía una experiencia de negligencia médica en esa instancia, dado que a su sobrina le pasó lo mismo y al salirse del hospital tuvo a su hijo a tres cuadras. El niño murió y ella no denunció, debido a que las enfermeras se burlaban al decirle que “nadie puede con el ISSSTE”.

Respecto a las denuncias, GIRE presentó solicitudes de acceso a la información para conocer cuántas quejas se presentaron entre 2009 y 2012, tanto en el sector salud como ante la Comisión Nacional de Derechos Humanos (CNDH).

La Ss y el IMSS informaron que no cuentan con datos estadísticos sobre lo consultado y el ISSSTE reportó 122 quejas por malos tratos y negligencia médica en el marco de la atención gineco-obstétrica.

La CNDH informó que recibió también 122 quejas, de las cuales 92 eran del IMSS, 13 del ISSSTE y 3 de la Ss, entre otras instituciones de salud locales o de acceso restringido, como los hospitales de las secretarías de Marina o la Defensa Nacional.

De estas quejas, la CNDH sólo emitió cuatro recomendaciones, una a Petróleos Mexicanos, que no fue aceptada, una a la Secretaría de Salud de Hidalgo y una al IMSS, parcialmente cumplidas, y una al ISSSTE, que fue aceptada pero aún no comprueba el cumplimiento.

Lo que da cuenta de que no sólo es grave el bajo nivel de denuncias que se presentan, sino –como dice Diana– al final si las mujeres presentan quejas el Sector Salud se responsabiliza, ya que no hay una reparación del daño ni se compromete a la no repetición.

CAMBIOS LEGALES

En cuanto al marco normativo, GIRE refiere que los diversos tipos y modalidades de violencia contra las mujeres se contemplan en la Ley General y en las leyes locales de Acceso de las Mujeres a una Vida Libre de Violencia, que regulan las políticas públicas en la materia.

Sin embargo, la Ley General no incluye la violencia obstétrica y a nivel local sólo los estados de Chiapas, Guanajuato, Durango y Veracruz cuentan con definiciones de violencia obstétrica en sus leyes respectivas.

Y sólo en Veracruz está tipificada como delito, con multas que van de tres a seis años de prisión y multas de hasta 300 días de salario.

Aunque GIRE considera que la vía penal no es la idónea para evitar prácticas de violencia obstétrica, ya que predispone a los médicos y no promueve un cambio de mentalidad ni de políticas públicas sobre “parto humanizado”.

Además de la Ley General de Salud, también se cuenta con la Norma Oficial Mexicana 007, de Atención de la Mujer durante el embarazo, parto y puerperio y del recién nacido, que en 2005 fue modificada para buscar disminuir los daños obstétricos y los riesgos para la salud de las mujeres y de sus hijos.

GIRE recomienda en el informe que el SNS debe asegurarse de implementar de forma adecuada la NOM 007 mediante la difusión de su contenido, y el monitoreo de su ejecución y acatamiento por todos los profesionales de la salud.

Aunado a ello sugiere la sensibilización del personal de salud y la implementación del modelo de “parto humanizado”, así como reforzar los sistemas de quejas para que las usuarias puedan denunciar prácticas de violencia obstétrica.

Columna Invitada: Una barbaridad

STAFF:Matrix Noticias/CanalMatrix/CimacNoticias/Por: Cecilia Lavalle

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COLUMNA INVITADA
Cristal de Roca
Una barbaridad
 
Vaya manera de conmemorar el día. Y no es que a diario no se presenten casos que llamen a la reflexión. Es que éste es emblemático y alcanza a mostrar hasta qué punto se puede llegar cuando la religión toma, por la vía formal o informal, decisiones de gobierno.
 
El pasado 28 de mayo se conmemoró el Día Internacional de Acción por la Salud de las Mujeres. Esta conmemoración nació en mayo de 1987 a propuesta de la Red Mundial de Mujeres por los Derechos Sexuales y Reproductivos.
 
Entre otros objetivos, se pretende generar conciencia, acciones y políticas públicas dirigidas a evitar la muerte de las mujeres por motivos prevenibles, como aquellos que se refieren al embarazo, parto y puerperio.
 
En estos días estuvo en el ojo del huracán el caso de una mujer salvadoreña cuya vida pendía de un hilo, porque en su país la jerarquía católica impulsó una serie de medidas legales que le impidieron interrumpir su embarazo.
 
Beatriz tiene 22 años y padece lupus. Tiene un hijo de un año. Presentaba un embarazo de 27 semanas. El feto no tenía ninguna posibilidad de sobrevivir más allá de unas horas, debido a que era anencefálico, es decir no tenía cerebro.
 
El embarazo puso en grave riesgo la salud y la vida de Beatriz. Tras una disputa legal que llegó hasta la Corte Interamericana de Derechos Humanos (CoIDH), finalmente ayer las autoridades sanitarias realizaron una cesárea a la joven, luego de que el tribunal regional ordenó a El Salvador resguardar la vida de la mujer.
   
Los médicos de Beatriz y la comunidad médica de medio mundo, incluida la Organización Panamericana de la Salud, ya se habían pronunciado por una urgente interrupción del embarazo.
 
Asimismo, diversas organizaciones civiles se pronunciaron en el mismo sentido. En la embajada de El Salvador en México se manifestaron agrupaciones como Amnistía Internacional, Católicas por el Derecho a Decidir y la Alianza Nacional por el Derecho a Decidir.
 
A fines de la década de 1990, la jerarquía católica de varios países latinoamericanos impulsó reformas legales que imponen a las mujeres condiciones dignas de la Edad Media.
 
Así, en El Salvador, en 1997 se derogó la ley que permitía el aborto en caso de violación sexual, cuando la vida de una mujer está riesgo o cuando se detecta una malformación grave en el feto.
 
Por si eso fuera poco, en febrero de 1999, la jerarquía católica de ese país también impulsó una reforma legal en la que se reconoce como persona al óvulo fecundado desde el momento de la concepción.
 
Exactamente como sucedió en 17 estados de la República Mexicana. 
 
Estas reformas legales tuvieron a Beatriz contra la pared y con una espada encima de la cabeza, pero otras muchas mujeres salvadoreñas continúan sin poder ejercer su derecho a la interrupción del embarazo.
 
A Beatriz se le pudo practicar una cesárea, lo cual técnicamente no es un aborto. Salvar a la joven no fue por un elemental sentido racional de la vida de parte del gobierno salvadoreño. Mucho menos porque se haya tomado conciencia de los derechos de una mujer.
 
El caso de Beatriz es emblemático, pero no será el único, ni en El Salvador ni en México, ni en ningún país donde la visión religiosa se convierta en ley.
 
Por eso ninguna Iglesia debe tener la posibilidad de imponer su visión en una ley. Este caso muestra lo que el fundamentalismo católico puede imponer.
 
Apreciaría sus comentarios: cecilialavalle@hotmail.com.
 
**Con información de Marta Lamas y Cimacnoticias.
 
*Periodista y feminista en Quintana Roo, México, e integrante de la Red Internacional de periodistas con visión de género.