Columna Invitada: La Rosa del Desierto

STAFF:Matrix Noticias/CanalMatrix/Por: Yadira Hidalgo Glez

Plumas Libres

MUJERES QUE SABEN LATIN

 

“Mi tía vino de Zacatecas a buscar trabajo y bueno, ella en su ingenuidad fue al centro, alguien se le acercó y tal vez le ofreció algo, ella confió y no supimos de ella hasta un año después cuando encontraron su cuerpo. Había sido violada y golpeada, la dejaron cerca de aquel cerro que se ve allá”. La historia la narra Nadia, estudiante del último año de Derecho de la Universidad Autónoma de Ciudad Juárez, una ciudad que lucha por levantar cabeza, recuperar la confianza y quitarse de encima el estigma de ser la ciudad más conocida en el mundo por el tema de los feminicidios.

Nadia continua: “Hace cuatro años, cuando recién entré a la carrera, era común ver carteles pegados en los muros de la universidad con el rostro de algunas chicas. Hay una de ellas que jamás apareció. A mí aún me da miedo ir en el transporte público, pero más que nada porque los hombres se te repegan y se sienten con la libertad de faltarte al respeto; y aunque siguen sucediendo cosas, como en todo México, la verdad es que en Cd. Juárez, poquito a poquito, la gente va recuperando la confianza de salir a la calle, de hacer su vida”.

Feminicidios impunes en Ciudad Juárez Chihuahua

Es la misma impresión de la artista visual Gracia Chávez quien mientras paseamos por el centro de la ciudad me comenta que los peores años fueron del 2008 al 2010, “A mí me da gusto ver que ya por la noche hay más gente caminando, saliendo, encontrándose. Hace unos años, a esta hora nadie se atrevía a salir. Todo estaba muerto.”

“La Biblia es la verdad. Leéla”, es el enorme mensaje que se lee en un cerro ubicado en el Poniente de la ciudad fronteriza, tal vez la zona más castigada por los asesinatos y secuestros de mujeres en esos años aciagos que relatan los habitantes de esta ciudad. Gracia dice que el Poniente es una zona muy grande, en donde para una población de 17 mil adolescentes en edad de cursar la preparatoria, sólo existe un plantel a la mano, la Preparatoria Altavista, ubicada en la calle del mismo nombre, una especie de embudo por donde bajan los y las estudiantes que vienen de la zona poniente y que se convirtió en el lugar donde los secuestradores observaban y escogían a las muchachas aprendiéndose sus rutinas. “Definitivamente la prepa Altavista, fue uno de los planteles educativos más castigados con el tema del secuestro y el feminicidio”, cuenta Chávez, quien al mismo tiempo reconoce que esa institución educativa es “una prepa aguerrida, con buenos maestros, con una directora guerrera que ha pugnado porque a los chicos se les enseñe ética y filosofía”, materias que ya no están en la currícula de los estudios medio superiores. “Fue la única institución educativa que recibió a Marcos y a la Otra Campaña cuando pasaron por aquí. Los chavos ni lo dejaron hablar, ellos tenían tanto qué decir y tanto nivel para hacerlo”, dice Chávez con orgullo.

Y fue de lugares como la prepa Altavista y las colonias de la descascarada zona Poniente __tan descascarada que los gringos de El Paso incluso donaron dinero para que la gente de aquella zona pintara sus casas de blanco con tal de tener un paisaje menos lamentable que ver desde su lado, iniciativa que por cierto, fracasó estrepitosamente__ quienes han constituido los grupos de la sociedad civil organizada que, unidas por el dolor, han hecho sonar sus voces para pedir justicia por los cientos de mujeres desaparecidas y asesinadas.

“No es que las cosas estén perfectas en Juárez”, me dice un taxista, “pero sí hemos notado un cambio positivo. Antes, si la gente no tenía a que salir mejor no salía, pues no faltaban las balaceras, las escenas de crimen y pues uno tenía la idea de que te podía tocar. Y hacer vida nocturna, ni pensarlo. Ahora ya vemos nuevamente a la juventud y a las personas nuevamente en la calle, rehaciendo la vida”.

Es cierto que se tomaron medidas de política pública en Cd. Juárez para menguar la violencia, es cierto que hay gente que reconoce el trabajo de las autoridades policiacas, también es cierto que la violencia se ha desplazado también hacia el sur; pero lo que llama la atención es el hincapié que hace gente diversa sobre la fuerza de la organización ciudadana, específicamente de las madres víctimas de la violencia, que han exigido justicia y que pusieron el tema en la agenda pública y política.

Así mismo los movimientos artísticos que cada vez involucran más a la ciudadanía y que son ahora un referente nacional de vanguardia, han trabajado con las herramientas de la plástica, la tecnología y el performance, para convertir el dolor en expresiones de denuncia, reflexión y re construcción.

De esta forman, Cd. Juárez, con sus obras públicas inacabables, su centro semi derruido y medio abandonado, cuenta a través de sus calles, el ir y venir de su gente de una frontera a otra, y hasta a través de las paredes demolidas de los antros y tugurios que la autoridad mandó a quitar pensando que ahí estaba el foco de la maldad, que a pesar de todo, en ella la vida      continua…