Urgen programas de protección antiviolencia: Milenio Feminista

STAFF:Matrix Noticias/CanalMatrix/CIMAC/por: Gladis Torres Ruiz

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VIOLENCIA

Urgen programas de protección antiviolencia: Milenio Feminista
Falta plena aplicación de leyes y presupuestos

México, DF, 29 dic 12 (Cimacnoticias).- Hasta ahora, los mecanismos creados en México para prevenir y erradicar la violencia de género sólo han sido utilizados por el Estado para “quedar bien a nivel internacional”, cuando en la realidad a las mujeres las siguen asesinando.

En entrevista con Cimacnoticias, Magaly Reyes Chávez, coordinadora de Mujeres por un Milenio Feminista, señaló que si bien durante los últimos 12 años se crearon mecanismos y normas a favor de la población femenina, como la Ley General de Acceso de las Mujeres a una Vida Libre de Violencia, en la práctica hay una simulación que impide su plena aplicación.

Estos mecanismos se han utilizado para cumplir en lo formal lo que marcan la Convención sobre la Eliminación de Todas las Formas de Discriminación Contra la Mujer (CEDAW, por sus siglas en inglés), y otros acuerdos internacionales signados por México.

“(Los funcionarios) van ante el Comité de la CEDAW y le dicen: ‘tenemos la Ley General, sus leyes estatales, los códigos penales, los institutos de las mujeres, estatales, el nacional’, y nos califica en  todo, pero resulta que nada de esto funciona”, criticó la activista.

Agregó que a lo anterior se suma un presupuesto etiquetado que no se aplica de manera transparente y “se pierde”. “Es la doble cara, en México hay una omisión por parte de las autoridades encargadas de la política pública contra la violencia hacia las mujeres, la cual se traduce en una situación grave en la materia”, abundó.

El presupuesto destinado para el combate a la violencia de género se duplicó entre 2010 y 2011, al pasar de 65 millones de pesos (mdp) a 110 mdp.

Para este rubro, en 2012 el monto disminuyó a 68 mdp asignados a la Comisión Nacional para Prevenir y Erradicar la Violencia contra las Mujeres (Conavim), dependiente de la Secretaría de Gobernación (Segob).

Cabe recordar que la Conavim fue acusada en 2010 de subejercer 8 millones 508 mil pesos destinados al Diagnóstico Nacional sobre todas las Formas de Violencia contra las Mujeres, y al Programa Integral de Acceso de las Mujeres a una Vida Libre de Violencia.

Magaly Reyes acusó que “hay mucha dispersión” en la aplicación de las leyes y los presupuestos por lo que “no hay un  impacto real” en el combate a la violencia, a pesar de que las organizaciones de mujeres han realizado demasiado esfuerzo para crear albergues contra ese flagelo.

“Actualmente las mexicanas están siendo asesinadas en sus hogares por sus seres queridos”, alertó la feminista.

De acuerdo con datos de la Encuesta Nacional sobre la Dinámica de las Relaciones en los Hogares (Endireh) 2011, por cada 100 mujeres de 15 años y más que han tenido pareja o esposo, 47 han vivido situaciones de violencia emocional, económica, física o sexual.

La coordinadora de Mujeres por un Milenio Feminista indicó que si bien las activistas han trabajado a nivel nacional y en sus entidades en la construcción de un marco legal a favor de las mujeres víctimas de violencia, (como la tipificación del feminicidio), ahora lo que corresponde “es dar el siguiente paso y velar porque las leyes se cumplan”.

El 1 de enero de 2007 se publicó en el Diario Oficial de la Federación la Ley General, la cual define por primera vez la violencia feminicida y establece que este delito se debe tipificar en los códigos penales estatales. Un año más tarde, el 8 de marzo de 2008, se publicó su reglamento.

A más de cinco años de que la Ley General entró en vigor, el feminicidio se ha tipificado en sólo 19 entidades. Guerrero fue el primer estado en tipificar el delito en diciembre de 2010.

En abril pasado, el Congreso de la Unión estipuló en el artículo 325 del Código Penal Federal el delito de feminicidio con penas que van de 40 a 60 años de prisión para los responsables, así como sanciones para servidores públicos que retarden o entorpezcan la investigación o la aplicación de la justicia.

Reyes Chávez agregó que en los últimos años no sólo se ha incrementado en el país el número de asesinatos dolosos de mujeres, sino que la violencia se ha incrementado en los hogares, y hay mayor saña contra ellas: son torturadas y mutiladas. “Como no hay justicia la violencia se potencializa”, advirtió.

“Las mujeres queremos que haya justicia, pero también programas de protección que no existen”, observó.

De acuerdo con el Observatorio Ciudadano Nacional del Feminicidio (OCNF), a partir de información de procuradurías estatales, entre 2007 y 2009 el feminicidio aumentó 68 por ciento en todo el país.

De diciembre de 2006 a junio de 2012 se registraron 4 mil 112 asesinatos dolosos de mujeres tan sólo en 13 estados; mientras que en poco más de un año, es decir entre enero de 2010 y junio de 2011, en 24 entidades al menos 2 mil 273 mujeres fueron víctimas de feminicidio.

Datos de la Cátedra UNESCO de Derechos Humanos de la UNAM señalan que hasta la fecha México ha recibido más de 200 recomendaciones de organismos internacionales de Derechos Humanos, a fin de erradicar la violencia contra las mujeres.

Mujeres indígenas: sexualidad y violencia (Primera parte)

STAFF:Matrix Noticias/CanalMatrix/CIMAC/por: Cirenia Celestino Ortega

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OPINIÓN
Mujeres indígenas: sexualidad y violencia (Primera parte)
 
Los ámbitos de la sexualidad y de la reproducción históricamente han sido los escenarios donde se ha potenciado la violencia contra las mujeres a través del disciplinamiento e intentos violentos por contener, distorsionar y/o suprimir su deseo sexual, incluidas todas las formas de violencia.
 
La sexualidad es un fenómeno cultural que supone tres condicionantes: género, clase social y grupo étnico, que a su vez, caminan sobre la base biológica, las relaciones sociales y la ideologización.
 
De la cultura náhuatl prehispánica, propia de la zona en la que se ubica el municipio Cuetzalan del Progreso, Sierra Norte de Puebla, sabemos lo que escribieron los frailes, desde su mirada de hombres y católicos, quienes enfocaron sus estudios a la parte central de la Nueva España: Valle de México, Tlaxcala y Puebla.
 
El término sexualidad no existía en el siglo XVI y la doctrina sexual que los frailes predicaron tenía como fundamento los valores de la Iglesia de la época.
 
Cuetzalan es reflejo de una cultura ancestral impregnada en los usos y costumbres de su población mayoritariamente indígena, donde las mujeres constituyen el sector más tradicional por ser quienes cumplen la función de transmitir y preservar la cultura.
 
La salud es una materia en la que la mirada indígena coloca a las mujeres con pocas posibilidades de decisión sobre su cuerpo, más aún la salud sexual, alrededor de la cual se construyen una serie de mitos que justifican el nulo acceso de las mujeres indígenas a información científica sobre su sexualidad.
 
Así la mayoría de las mujeres ha sido especializada en sexualidad procreadora y el resto en sexualidad erótica, pero para otros, no para ellas.
 
Asimismo, la salud encarna la posibilidad de ejecutar las funciones propias del ser humano que se traducen en el desarrollo real, efectivo e integral de la vida humana, de la libertad y da al ser humano las posibilidades de desarrollo sin límites físicos.
 
Para las culturas ancestrales, la salud y la enfermedad tienen un referente mágico-religioso, un simbolismo asociado y una curación prescrita, que envuelve las ideas sobre esterilidad, embarazo, alumbramiento, fertilidad, uso del baño de vapor o temazcal, reproducción y prácticas y procedimientos de atención al parto.
 
En materia de salud supone que una enfermedad fría se cura con remedios calientes, y en ocasiones con remedios fríos y a la inversa. En cuanto al cuerpo, las personas pueden nacer frías o calientes, o con una naturaleza débil o fuerte, respectivamente.
 
La concepción indígena dual indica que las menstruantes, embarazadas, puérperas o parturientas tienen exceso de calor, por lo que se les aconseja no exponerse a enfriamientos de ningún tipo, a fin de evitar complicaciones que puedan culminar en la esterilidad.
 
La llegada de la menstruación era vista como un período caliente y como un indicador de que la joven estaba preparada para la procreación. Una vez terminado el período menstrual y pasado el parto, la puérpera no regresa a su estado “térmico” normal y para que recupere un cierto equilibrio debe bañarse en el temazcal.
 
Bajo la concepción frío-calor, la atención al embarazo y el parto es brindada por sobadoras y parteras, incluso en aquellos casos en que existe la posibilidad de recibir atención especializada en una clínica, las mujeres prefieren alumbrar en la casa, en presencia de una terapeuta tradicional.
 
La Nueva España nació en medio de una auténtica conquista sexual que entendió la violencia como una herramienta de poder.
 
Posteriormente, las relaciones entre indígenas y españoles se estabilizarían, dando lugar a vínculos de todo tipo, entre ellos el matrimonio, el cual constituye uno de los ritos más importantes de la sociedad indígena debido a sus implicaciones en términos de parentesco (consanguíneo, descendencia y compadrazgo); económicos (acceso a  bienes), y de reproducción social (reforzamiento y continuidad de representaciones).
 
La familia era un bien venerado, se resguardaba la sexualidad del marido sobre la mujer y los frailes instauraron en la Nueva España el matrimonio cristiano: “estarás bajo la potestad o mando de tu marido, y él te dominará”.
 
Señalaban que “el mandamiento de Dios, que dice y manda a las mujeres, que sean y estén a la sujeción y poderío de sus maridos”. Exhortaban a la obediencia: “No le seas desacatada; mas en mandándote hacer algo, óyelo y obedece, y hazlo con alegría”. “…De su naturaleza todas aquellas gentes, más que nación en el mundo son las mujeres a sus maridos…”. Enseñaban a sus hijas a mostrar “amor y reverencia de su marido”.
 
El patrón es que los padres den en matrimonio a sus hijas desde niñas a partir de los 12 años con hombres que le pueden triplicar la edad. En algunos casos, se debe al pago por un préstamo, ayuda o ante la incapacidad de la cabeza de la familia de seguir manteniéndola.
 
Así, de los 3 a 4 años de edad las mujeres indígenas inician su colaboración en las tareas domésticas; a los 7 u 8 son las madres sustitutas de sus hermanos más pequeños; a los 10 acarrean el agua, recolectan leña, ayudan en las tareas domésticas, se hacen cargo de los hermanos menores y ayudan en las tareas artesanales.
 
A los 12 años tienen responsabilidades de adultas en las labores domésticas y agrícolas; entre los 13 y 16 están listas para el matrimonio; entre los 16 y 19 empiezan su vida de casadas e inician un largo periodo de procreación, con alrededor de 12 o 15 embarazos, de los que sobreviven 4 o 5 hijos –a menos que sean esterilizadas, generalmente sin su conocimiento–.
 
A los 40 años han dejado de ser fértiles y representan 15 o 20 años más de los que tienen y tendrán un alto riesgo de violencia en sus relaciones de pareja, es decir, que en la vida de las mujeres indígenas, la sexualidad, el matrimonio y la maternidad están íntimamente ligadas; ellas apenas podrán diferenciar sexualidad de reproducción.
 
Las indígenas viven en constante violencia sexual al interior de sus hogares y viven con sus agresores. Su sexualidad se concibe como una obligación-servicio para su marido y al embarazarse no tienen otra alternativa que concluir con su embarazo con amigas, parteras o lugares inseguros en los que su vida está en juego.
 
Presentan constantes abusos médicos institucionalizados: maltrato, discriminación, negación de servicios, desinformación y esterilizaciones forzosas.
 
*Investigadora de la Coordinación de Redes de Periodistas de CIMAC.

Anemia y embarazo en adolescentes: mala combinación

STAFF:Matrix Noticias/CanalMatrix/CIMAC/por: Mariana Montiel Sánchez

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SALUD
Anemia y embarazo en adolescentes: mala combinación
Mayor riesgo de parto prematuro y de muerte materna
 
México, DF, 29 dic 12 (Cimacnoticias).- Sumado al riesgo de los embarazos en adolescentes, la anemia complica los problemas perinatales y maternos, provoca partos prematuros e incluso llega a ser causa de muerte. La pobreza y las malas condiciones de vida contribuyen a acrecentar el problema.
 
En México, es precisamente el grupo que va de los 12 a los 19 años de edad el más afectado por la anemia, mientras que los embarazos prematuros van en incremento.
 
En 1990 el número de mujeres de entre 15 y 19 años que tenían uno o más hijos fue de 12.1 por ciento, pero en 2009 aumentó al 15.5 por ciento, según cifras oficiales.
 
De acuerdo con la Encuesta Nacional de Salud y Nutrición (Ensanut) 2012, el 20 por ciento de las mujeres embarazadas tiene desnutrición crónica, y la prevalencia de la anemia en mujeres en edad fértil es de 17 por ciento.
 
Los factores que detonan la anemia están estrechamente relacionados con la pobreza y las malas condiciones materiales y sociales. La Ensanut revela que las más afectadas por esta enfermedad son mujeres que habitan en las áreas rurales.
 
Asimismo se registró que 13 por ciento de las mujeres que mostraron mayor prevalencia de anemia se encontraban en el quintil más bajo de condiciones de bienestar; es decir, no contaban con servicios básicos de vivienda.
 
Si bien la anemia en mujeres embarazadas ha disminuido en los últimos 13 años en un 15 por ciento en las zonas urbanas, en zonas rurales sólo lo ha hecho en 8 por ciento, lo cual indica que los programas del Sector Salud para distribuir suplementos alimenticios enriquecidos con hierro y ácido fólico a mujeres embarazadas han funcionado para abatir la anemia sólo en las ciudades, de acuerdo con los resultados de la Ensanut 2012.

Según cifras de 2010 del Consejo Nacional de Evaluación de la Política de Desarrollo Social (Coneval), 21.2 millones de personas padecen pobreza alimentaria, de los cuales 12.3 son habitantes de alguna zona rural.

Vía crucis de madre por su hija migrante desaparecida

STAFF:Matrix Noticias/CanalMatrix/CIMAC/por: Patricia Chandomí, corresponsal

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LA OTRA RUTA MIGRATORIA
Vía crucis de madre por su hija migrante desaparecida
María Cruz alista viaje desde Nicaragua a México

Tuxtla Gutiérrez, 29 dic 12 (Cimacnoticias).- Doña María Cruz vendió todo lo que pudo, hasta su estufa, para tener recursos y seguir buscando a su hija que desapareció desde hace 12 años.

La joven salió de Nicaragua con rumbo a Estados Unidos en septiembre de 2000. En aquel país quería un empleo, algo muy difícil de conseguir en su tierra natal.

En entrevista telefónica, María explica: “Yo tenía contacto con mi hija; cada que ella llegaba a un país me hablaba por teléfono para decirme que estaba bien. En diciembre me habló para decirme que ya estaba en la frontera de México. Me llamó un viernes y el lunes me volvió a hablar para decirme que la tenían secuestrada, que consiguiera dinero, que vendiera todo para hacerle un depósito”.

La hija de doña María forma parte de las 400 personas desaparecidas de países centroamericanos y de las cuales el 80 por ciento tuvo el último contacto con sus familiares en el municipio fronterizo de Tapachula, en el estado de Chiapas, según un reporte de la organización civil Voces Mesoamericanas.

Aldo Ledón Pereira, integrante de esa agrupación, afirmó que 4 de cada 10 personas migrantes desaparecidas entre 2000 y 2010 en la frontera sur de México son mujeres de Honduras, Guatemala, El Salvador y Nicaragua.

Al momento de salir de sus países, ellas tienen como objetivo trabajar en México o irse a EU en busca de trabajo.

ZOZOBRA

“Vendí todo, hasta la estufa. Una semana después mi hija me volvió a hablar para decirme que estaba en Villa Comaltitlán, Chiapas, y me preguntó si le había hecho el depósito. Yo le dije que sí y colgó. Llevo más de 12 años sin saber nada de ella, sin saber si está viva, sin saber si está bien”, dice doña María.

La mujer nunca ha salido de su natal Nicaragua y trabaja como empleada doméstica, pero comenta que está ahorrando para venir algún día a buscar a su hija a México.

“Una vez se me ocurrió pedir ayuda con alguna organización mexicana para pegar fotos de mi hija en el municipio donde tuve la última noticia de ella, pero organizaciones de aquí me dijeron que sería peligroso porque si mi hija estaba ahí, víctima de trata o secuestrada, sería movida a otro lugar”, relata.

Ledón Pereira explicó en entrevista con Cimacnoticias que las mujeres migrantes que atraviesan la frontera sur son víctimas de secuestro, abuso y violaciones sexuales, abuso de autoridad, trata de personas, extorsión, agresiones físicas y verbales, condiciones irregulares de detención, violación al debido proceso, y desaparición forzada.

Ana Elena Barrios, de la organización civil Enlace, dijo que existe un porcentaje muy bajo de mujeres migrantes violentadas que denuncian si fueron agredidas física, sexual o verbalmente por autoridades, ya sean policías o agentes de migración.